Todas las publicaciones

MarketingPublicado el

Declarar el uso de IA ya es parte de la marca: lo que enseñan los anuncios electorales

En EE. UU., solo el 27% de los anuncios electorales hechos con IA lo avisó. Lo que ese dato enseña a las marcas sobre transparencia, confianza y dirección.

Diez pantallas oscuras en dos filas; solo tres de ellas, más claras, llevan una pequeña etiqueta blanca en la esquina.
Ilustración: blog enzosaigali.com.br, con datos del Wesleyan Media Project

La campaña de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos se convirtió en la mayor prueba pública de publicidad hecha con inteligencia artificial. Y el resultado más interesante no es el volumen. Es el silencio.

El 15 de octubre de 2026, el Wesleyan Media Project, un centro de la Universidad Wesleyan que sigue los anuncios políticos, publicó su cuenta más reciente: 220 anuncios hechos total o parcialmente con IA, con más de 137 millones de dólares en emisión. Solo el 27% avisaba al público de que había IA en la pieza.

En otras palabras: de cada 10 películas, 7 no lo contaron.

Cómo creció la cifra

Wesleyan viene midiendo este movimiento a lo largo del año. En mayo eran 33 anuncios y unos 20 millones de dólares. En el informe del 4 de septiembre ya eran al menos 164 anuncios y casi 80 millones, según estimaciones de AdImpact. En ese momento, el 69% de los anuncios y el 78% del dinero gastado no llevaban ningún aviso.

Los propios investigadores tratan las cifras como un piso, no como un techo. El motivo es simple: un anuncio que declara la IA es fácil de encontrar. El que no la declara puede pasar desapercibido.

Tampoco hay una regla única. En Estados Unidos no existe una ley federal que obligue a avisar en los anuncios políticos hechos con IA, como recuerda Wesleyan en su informe de septiembre.

La otra cara: la reputación

Para quien trabaja con marcas, el dato más revelador no es el dinero. Es la decisión de no avisar. Quien produce un anuncio sabe si usó IA. Si 7 de cada 10 prefirieron no decirlo, es porque apostaron a que el público reaccionaría mal a esa información.

Es decir, el mercado ya entendió que la IA toca la confianza. Unos lo resuelven escondiéndola. Otros, evitando la herramienta. Casi nadie lo resuelve de la forma más simple: asumiendo con claridad qué se hizo y por qué.

Una salvedad: la etiqueta, por sí sola, no resuelve nada. El problema central es el engaño, no la tecnología. Un aviso no salva una pieza hecha para engañar. Y una pieza honesta no empeora por llevarlo.

En Brasil y en Europa, el aviso ya es regla

En Brasil, el debate llegó antes. El 2 de marzo de 2026, el Tribunal Superior Electoral (TSE) aprobó las reglas de las elecciones generales, cuya primera vuelta fue el 4 de octubre. La norma de propaganda prohíbe difundir contenido sintético, generado o modificado por IA, fuera de las reglas de etiquetado.

En la Unión Europea, el artículo 50 de la Ley de IA trata de la transparencia. Quien usa IA para generar o alterar imágenes, audio o vídeo que imiten personas, lugares o hechos reales (el llamado deepfake) debe informar de que el contenido fue generado o manipulado. Según el calendario del reglamento, estas obligaciones se aplican desde el 2 de agosto de 2026.

Una elección no es una campaña de marca, y las reglas son distintas. Pero la dirección es la misma en los tres lugares: el público quiere saber cuándo está ante una imagen fabricada. Las marcas que anuncian en Brasil, en Europa o en ambos van a encontrar esa expectativa en cada vez más sitios.

Qué cambia para marcas y agencias

El aviso suele tratarse como una nota al pie, añadida al final, por obligación. La tesis de este post es la contraria: declarar el uso de IA es una decisión de marca, y debe tomarse en el briefing, no en la entrega.

En la práctica, eso significa:

  • Decidir pronto. El aviso entra en el guion y en el presupuesto, como la música y los subtítulos. Decidido al final, se convierte en un sello improvisado.
  • Ser específico. “Hecho con IA” dice poco. “Escenarios y voz generados con IA; dirección, guion y montaje humanos” dice lo que el público necesita saber.
  • Ponerlo donde se vea. En la pieza, en el texto del post y en la página del producto. Un aviso escondido funciona como si no existiera.
  • Separar recurso de engaño. Un escenario imposible, una animación, un mundo inventado: eso es lenguaje. Una persona real diciendo lo que no dijo, un testimonio simulado, un producto que no existe: eso es engaño, con aviso o sin él.
  • Guardar el historial. Qué herramientas, qué versiones, quién aprobó. Si alguien pregunta, la respuesta está lista.

Nada de esto sustituye consultar las reglas de cada país y de cada plataforma. Es la capa de marca que va antes.

Por qué el aviso puede jugar a favor

Las campañas temen que la etiqueta reste valor a la pieza. Tiene sentido cuando la película depende del truco para impresionar. Cuando la pieza se sostiene por la idea, el ritmo y el personaje, el aviso se convierte en otra cosa: muestra que la marca sabe lo que hizo y no teme decirlo.

Es el mismo punto del post sobre la Odisea hecha con IA de Grok: la técnica no es la película. Lo que el público recuerda es la historia. Y lo que exige después es honestidad sobre cómo se hizo.

El punto de vista de este blog

La cifra de Wesleyan no muestra solo un vacío de regulación. Muestra una oportunidad. Si 7 de cada 10 anuncios esconden la IA, la marca que la declara con claridad se diferencia sin gastar nada más.

Por eso, en las películas de marca hechas con IA de este portafolio, el uso de IA siempre se declara. No por obligación, sino porque el método forma parte de la conversación con el público, igual que la dirección que decide cada plano.

Fuentes

  1. Wesleyan Media Project · At Least $80 Million Spent on AI Ads This Cycle (04/09/2026)
  2. Wesleyan Media Project · GOP Lead in Senate Spending Narrows; Dems Catch Up in Senate Broadcast Airings (15/10/2026)
  3. Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE) · TSE aprova calendário eleitoral e regulamenta uso de IA nas Eleições 2026 (03/03/2026)
  4. EUR-Lex · Reglamento (UE) 2024/1689 (Ley de IA), artículo 50